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FUEGO FATUO

Los fuegos fatuos son bolas de luz de débil brillo que habitan en pantanos y marismas. Aunque son demonios de luz, no son necesariamente buenos como los arcontes y, de hecho, se cree que su naturaleza es malévola.

 

Se les hace responsables de multitud de desapariciones, pues se cree que atraen con su luz a los viajeros perdidos y les conducen a los pantanos y arenas movedizas. Aunque al principio se creía que este comportamiento era por diversión, numerosos estudios de sabios de nuestra época concluyen que los fuegos fatuos se alimentan de los sentimientos más oscuros del ser humano, como el terror y la desesperación.

Se dice que algunos fuegos fatuos guían a las personas hacia tesoros perdidos de valor incalculable, que ayudan a encontrar a compañeros perdidos o, incluso, señalan el camino.

Sin embargo, se aconseja por norma general desconfiar de ellos, aunque siempre hay algún cabeza hueca que les sigue, ansioso de poder.

Los fuegos fatuos se mueven levitando y se comunican entre sí usando destellos de luz.

Son capaces de atacar con descargar eléctricas y tan sólo son vulnerables a los hechizos.

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